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por: Carolina Carrera

¿Cuál es tu canción favorita? ¿Tu color favorito? ¿Qué te gusta hacer? ¿A dónde te gusta ir? ¿Te miras al espejo con detenimiento? ¿Te escuchas? ¿Te observas? ¿Te das gusto y te tratas con amabilidad? ¿Cómo eres contigo mismo?…

A veces me gusta mirarme a los ojos ante el espejo y observar mis emociones, mis pensamientos, sonreírme a mí misma y profundizar en mi ser. Darme tiempo para elegir algo que me guste mucho, sentarme y reflexionar sobre las cosas que experimento y cómo reacciono en cada situación, trato de recordar si me tomé tiempo para respirar y regular mi emoción antes de hablar o si me precipité y dije algo de lo que luego me arrepentí. Sin juzgarme, simplemente dándome cuenta de lo que me gusta y lo que no, de por qué lo hice y cómo podría hacer para sentirme satisfecha la próxima vez con mis acciones y estar en paz.

El autoconocimiento se adquiere al practicar la observación y el estar presente. Es importante transmitir este aprendizaje a nuestros hijos con emoción. Mientras estamos reunidos en la comida podemos compartir eso que hacemos mientras no nos vemos. A mí me gusta decirles que fui a dar mi clase de yoga al kínder y que me sentí ¡feliz! porque los niños fueron jefes de sus pensamientos y tuvimos una práctica muy divertida; les cuento el nombre de mis alumnos y alguna peculiaridad, les platico que en el camino encontré un perrito y nos saludamos, que me preocupa lo contaminada que está la ciudad, que disfrute preparar la comida escuchando música y que tengo muchas ganas de dibujar con ellas en la tarde. Esos momentos en el auto con tu hija o hijo, mientras esperan en el consultorio del dentista, mientras la peinas, en cualquier momento en el que estés con ellas es una excelente oportunidad para hablar de ti. Para transmitir lo que sientes, para que tu hija o hijo te conozca y se genere empatía y conexión. Cuando aprecias cada momento que compartes con un ser querido, la comunicación entre ustedes será espiritual y esa persona se sentirá segura, aceptada y con la confianza de mostrarse como realmente es.

“Conócete a ti mismo”. Es tu derecho.
Las ventajas de saber quién eres son muchas y muy prácticas.
-Te da la habilidad de elegir eficazmente, ya que sabes bien lo que quieres y lo que te gusta.
-Te libera de culpas y prejuicios derivados de creencias aprendidas.
-Te das cuenta de que muchas de tus conductas te las han transmitido y que puedes renunciar a ellas y elegir lo que quieres creer.
-Tu autoestima crece al reconocer tu originalidad y espontaneidad.
-Te sentirás mejor haciendo lo que te gusta, como practicar algún deporte o tener un hobby.
-Elegirás tu ropa desde el corazón, la que te encanta, del color más bonito para ti y con igual emoción escogerás la decoración de tu casa y lo que pidas en el restaurante o compres en el supermercado.

Cuando vives en la conexión contigo mismo, se pierde el temor y se acaban los límites, vives en plenitud, en agradecimiento y en paz. Eres capaz de compartirte a los demás, respetar y exaltar la individualidad de cada ser.

Te invito a contestar las preguntas del inicio del texto e ir agregando nuevas, como éstas: ¿Cuál es tu animal favorito? ¿Cuál es tu película favorita y qué te hace sentir? ¿Qué te da miedo? ¿A quién admiras y por qué? ¿Cuál es la parte de tu cuerpo que más te gusta?
Me gusta compartir estas preguntas y mis respuestas con mis hijas para que ellas también las contesten y así nos conocemos más.

Todos merecemos ser reconocidos y apreciados, los niños buscan este reconocimiento con pasión, y cuando somos capaces de observarlos con atención plena veremos que son divinos, y así es como los vamos a tratar, así es como vamos a acompañarlos en su camino y a guiarlos cuando sea preciso: con amor y devoción.

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, dice la Biblia en Mateo 19:19. La apreciación del ser no es cosa de hoy, es un mandamiento de la ley de Dios, un aprendizaje transmitido por los sabios que sabían observar y discernir. Y ya lo decía Carl Gustav Jung: “Su visión se aclara solamente cuando usted puede mirar en su propio corazón. Quien mira hacia afuera sueña; quien mira hacia adentro, despierta”. Para eso estamos aquí, para eso venimos al mundo: a tomar consciencia de lo que somos desde adentro, desde el observador y en la unión con todo lo que nos rodea. Con calma y amabilidad, repitiendo historias y experiencias cada vez con menos apego y más sentido del humor hasta llegar a trascenderlas con plena consciencia.

Mirémonos a los ojos, miremos a nuestros hijos a los ojos cada vez más tiempo y en silencio; veamos más allá de lo que parece ser y percibamos lo que realmente es. Renuncia a lo que crees que eres, a lo que crees que son los demás y deja fluir la verdadera naturaleza de la vida.
¡Paz!

Carolina Carrera Ascencio es originaria de Coatzacoalcos, Veracruz. Se dedica a amar a su familia y conocerse a sí misma. Practica yoga, meditación, cocina consciente, jardinería y belly dance. Imparte cursos, escribe y tiene un blog llamado Mi Cocina de Ideas. Le encantan los postres, las montañas y los gatitos.