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Por: Cynthia Morales

Hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer y tengo emociones encontradas al respecto.   Mucho se ha escrito sobre el tema de igualdad de género, equidad, y discriminación, sin embargo hoy quiero plantearte otro enfoque, uno dirigido a la educación de la mujer, para constituirse primero como persona y después como mujer.

El paradigma y la tradición dictan en muchas ocasiones el modo en que nos educan, crecemos, nos desenvolvemos y actuamos en sociedad, pero ya es momento de cuestionar ese paradigma y resolver cuestiones más prácticas y probablemente más profundas como: ¿qué busco yo como persona ? , ¿cómo puedo aportar siendo mujer?

La socialización nos orienta a aprender roles femeninos, ¿ no debería orientarnos a aprender roles como humanos? , ¿ a desarrollar habilidades para ser más tolerantes y compasivos sin importar el sexo ?, no deberíamos educar niñ@s que busquen manejar sus emociones y aplicar su imaginación y creatividad, en lugar de educar niños para ser proveedores o niñas para que perpetuen esquemas viejos de las mamás limitadas al hogar como carga y no como elección de vida ….

En mi casa, hay un niño de 10 y una niña de 6 y ambos reciben educación para ser personas no para cumplir roles sociales. Olvídate de los argumentos de las princesas que no quieren ser princesas, los niños en general requieren fantasías, explorar otros personajes, inventarse historias, quieren soñar, ¡dales esa oportunidad! Van a crecer y van a odiar las princesas, los superhéroes, lo que dice mamá y papá, lo que dicen en la escuela, creerán en los amigos, en los amigos de los amigos, en Youtube, en Internet, en todo menos de en ti… mi intención como mamá es educar a mis hijos a que crean en sí mismos, en sus capacidades, en sus sueños, en sus ideales, no quiero que crean que el papá trabaja y mamá no debe hacerlo, ni que las niñas por ser niñas no se ensucian o no juegan fútbol, o que deben vestir de cierta manera; la educación debe ser enfocada a ser la mejor versión de si mismos.

En mi proyecto de maternidad he aprendido que el prejuicio vive en mi y no en mis hijos, que si mi niño quiere ponerse la camiseta azul con rosa, está bien, quién soy yo para coartar su seguridad, lo que digan los demás es un prejuicio, una inseguridad que dice más de esa persona que de mi hijo; mi hija es toda una diva de primero de primaria que le encanta el rosa, el morado, los brillitos, los zapatos, el ballet y tirar patadas, quién soy yo para decirle que las niñas no tiran patadas, ni entrenan karate, que sea lo que ella decida ser, no quiero una princesa, quiero un ser humano respetuoso de otro, quiero que demuestren empatía por su entorno y por quien lo rodea.

Me he dado cuenta que la educación empodera sin importar si es niño o niña, si está en primaria o si ya es un profesionista. La educación nos permite desdoblarnos y vernos a nosotros mismos, cuestionarnos, retarnos, fragmentarnos y volvernos a construir.

Yo educo a mi hijo y a mi hija a que busquen ser independientes aunque hoy tenga que ayudarlos a encontrar la mochila; busco que mis hijos se involucren con otros niños y niñas, para que reconozcan que hay diferencias físicas, de pensamiento, de capacidades y de logros, pero que al final son personas y ese común denominador los hace valiosos. Educo a mis hijos para que se respeten y compartan actividades, no para que creean que hay cosas exclusivas para niños y para niñas, pero que aprendan que las diferencias de sexo nos permiten valorar la feminidad y la caballerosidad. Celebro que mi niño le abra la puerta del salón a las niñas, NO porque deba hacerlo, sino porque él se siente importante y fuerte cuando lo hace. Educo para que mi hijo y mi hija se sientan seguros y orgullosos de la persona en que se están convirtiendo.

Eduquemos porque los niñ@s aprendan sus derechos y compromisos más allá de su sexo, para que trabajen por que todos seamos tratados con dignidad, igualdad y respeto, para que sean capaces de vincularse con otros.

Hoy celebro con mi niña sus ocurrencias, su personalidad, su corazón, porque quiero que aprenda que ella puede lograr todo lo que se proponga con educación y confianza en si misma, porque quiero que vea que el mundo es desafiante y requiere ajustes, nuestra mirada requiere nuevos cristales, nuevos prácticas, requiere mujeres orgullosas de constituirse personas íntegras, tolerantes, reflexivas, impulsoras del cambio, quiero que mi hija y la tuya, sean la mejor versión de si misma y para lograrlo hay que cambiarnos nosotras primero.

Quiero que las niñas aprendan que su cuerpo es perfecto, aunque usen lentes, tengas caries o tengan kilitos extras, porque es el vehículo y conexión con el mundo, quiero que mi hija aprenda que ella merece cariño y respeto de TODOS, que no tolere abusos ni ataques y que sepa responder con diálogo y no con ira, quiero que aprenda a elegir sus batallas, quiero que aprenda que muchas veces las cosas no salen como queremos, pero que otras muchas va a descubrirse nuevos talentos, capacidades y fortaleza interior que ella misma desconocía, quiero que encuentre paz cuando el mundo escolar, familiar o comunitario esté en tormenta, quiero que ella decida su propio camino para convertirse en mujer.

Eso es lo que celebro hoy.

 

 

En Pequeñ@s Ciudadan@s compartimos con los niños y niñas sus derechos basándonos en la igualdad, tolerancia y respeto a las diferencias.