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por: Lorena Morales González

Actualmente es común encontrar el tema del apego como un punto de mucho interés por parte de padres de familia, educadores y profesionales de la salud mental. Pero ¿qué es?, ¿de dónde surge este concepto? y ¿qué podemos hacer para mejorar las relaciones de apego con nuestros hijos?

En términos generales, el apego de y hacia los hijos responde primariamente a una necesidad de supervivencia. Los bebés nacen con cerebros inmaduros que los hace necesitar de la cercanía de sus madres durante los primeros años de vida hasta alcanzar la madurez física que les permita valerse por sí mismos. Esta cercanía satisface también una necesidad psicológica de seguridad, y es en esta parte en donde centraremos la discusión de este artículo.

¿Dónde nace el concepto de apego?

El tema del apego no se había estudiado de manera científica hasta después de la Segunda Guerra Mundial cuando se buscaba comprender y ayudar a enfrentar la situación de miles de huérfanos y niños sobrevivientes de la guerra y campos de concentración en Europa.

Una pionera del estudio del apego fue Anna Freud, quien organizó una guardería de guerra primero en Viena y una vez que tuvo que abandonarla por la persecución nazi y se reubicó en Londres con su padre, abrió la guardería Hampstead en 1941, refugiando alrededor de 120 niños. Fue gracias al innovador trabajo de observación e investigación con ellos que refinó su teoría de desarrollo infantil y del impacto de la guerra en los niños, específicamente en la manera en que manejaban la separación y el duelo. Tras su muerte, la guardería Hampstead cambió su nombre a Anna Freud Centre, nombre que mantiene hoy en día, como agradecimiento por el liderazgo al en cambiar los modelos de atención en los niños gracias tanto a la investigación como a la capacitación de doctores, enfermeras y psicólogos que siguen su labor alrededor del mundo.

Otro precursor del estudio del apego es John Bowlby (1907-1990) psiquiatra y psicoanalista inglés cuyo interés en el tema tiene sus raíces en su propia historia. Él pertenecía a una familia de clase media alta y como tal, seguía la moda de ser criado por una niñera viendo a su madre solo una hora al día después de la “hora del té”, lo cual estaba motivado por la creencia de que el afecto y atención parental era nocivo para la crianza de los niños. Sin embargo, a los 4 años la niñera se fue de la familia lo cual fue vivido por él de manera traumática, tanto como si hubiera perdido a su propia madre. Más adelante, también de acuerdo a la usanza de la época, fue enviado a un internado, lo cual fue otro motivo de profundo sufrimiento.

Todas estas vivencias, así como su experiencia trabajando con niños mal adaptados y delincuentes, lo llevaron a estudiar las interacciones familiares tanto en el desarrollo sano como en el patológico y en cómo se transmiten de una generación a otra. Esto dio como resultado el desarrollo de la teoría del apego que sirve como cuerpo teórico para la prevención y tratamiento de desórdenes del apego.

En 1951 Bowlby comenzó su trabajo como consultor de la Organización Mundial de la Salud y en la línea de estos mismos esfuerzos, fue comisionado para dar un informe, el cual llamó “Cuidado maternal y salud mental” (1951) donde concluyó que es esencial para la salud mental que el niño pequeño experimente una relación cálida, íntima y continua con su madre o cuidador y agrega—en la que ambos encuentren satisfacción y deleite. Más adelante, su discípula Mary Ainsworth, extendió sus ideas y realizó investigaciones que ayudaron a explicar los diferentes estilos de apego.

Así, entendemos por apego el vínculo emocional que desarrolla el niño con sus padres o cuidadores y que le proporciona la seguridad emocional indispensable para un buen desarrollo de la personalidad.

¿Por qué poner atención a la calidad de las relaciones de apego de mi hijo?

Hoy en día sabemos que, tan importantes son las relaciones de apego, que éstas intervienen en el entramado de las conexiones neuronales en el cerebro y marcarán el modelo interno que influirá en el tipo y calidad de relaciones que desarrollaremos a lo largo de la vida.

Mucho se ha avanzado en profundizar en la importancia del apego y de la realidad psicológica de los niños. Parece increíble ahora, pero 70 años atrás operaban a los bebés sin anestesia pues creían que no sentían el dolor y los expertos negaban que los niños pudieran padecer sufrimiento emocional o depresión. También se creía que el juego infantil era algo tonto, pero gracias a la observación cuidadosa y las investigaciones se concluyó que es una manera en la que los niños expresan lo que sucede en su mundo interno.

Y todavía tenemos más camino por recorrer, pero con el conocimiento actual tenemos la certeza de que un cuidado parental de calidad impactará positivamente en la seguridad del niño y a su vez en el sano desarrollo psicológico durante toda su vida.

En las investigaciones realizadas (Bowlby, Ainsworth, Grossmann entre otros) se ha encontrado que aquellos niños que crecieron con apegos seguros, tienen una mejor autoestima, un mejor desempeño académico, son más flexibles y resilientes ante situaciones de estrés, son más empáticos y tienen mayor calidad en sus relaciones interpersonales.

En pocas palabras, un niño que creció sintiéndose amado y aceptado, tendrá las herramientas para brindar ese mismo amor al mundo que lo rodea.

Así también, si trabajamos en crear fuertes lazos emocionales con nuestros hijos, los estaremos protegiendo de riesgos y problemas que pudieran tener en el futuro, como el consumo de alcohol y drogas, trastornos emocionales, delincuencia, maltrato y violencia.

 

¿Cómo puedo desarrollar una sana relación de apego con mis hijos?

 

  • Seguir la regla de oro: “trata a tu hijo (y a los demás) como te gustaría que te trataran”.
  • Busca un equilibrio en tu vida personal donde tus necesidades estén cubiertas, de tal forma que puedas atender las de tus hijos de una manera armónica.
  • Atiende las señales emocionales de tu hijo con sensibilidad, cariño, protección y disponibilidad.
  • Responde a las necesidades físicas y emocionales con respuestas adecuadas y coherentes. Se empático y procura atenderlas pensando en qué sentirá y pensará tu hijo en ese momento.
  • Busca estar emocionalmente disponible para poder retroalimentar de manera verbal y no verbal sus emociones. Actúa como un espejo donde él vaya aprendiendo a conocerse y reconocer lo que está experimentando.
  • Procura que tu hijo tenga varias figuras de apego constantes y con quienes tenga una relación de calidad, para cuando no estés física o emocionalmente disponible, pueda alguien más atenderlo. Aquí entran en juego abuelos, tíos, nanas u otras figuras constantes y con las características que estamos mencionando.
  • Dile cuánto lo amas y disfrutas su compañía. Busca darte tiempo de estar relajado con tus hijos para abrir canales de comunicación y convivencia que alimenten la relación.
  • Recurre al humor para aligerar las situaciones difíciles con tus hijos. No castigues sus errores sino con cariño y cuidado guíalos para que encuentren las soluciones. Los golpes y gritos jamás serán un buen remedio.
  • Celebren todos los logros, dense tiempo de relajarse y festejar la alegría de estar juntos. Busquen el agradecer todos los días lo bueno que la vida les ha dado.

 

La inversión de tiempo, energía y entrega que hagamos en los primeros años de vida de nuestros hijos, se verán recompensados en la formación de personas sanas y felices que, a su vez, formen mejores generaciones.

 

La plataforma educativa, Pequeñ@s Ciudadan@s busca ayudar a conocer y fomentar la salud emocional de los niños y sus familias. Nuestro equipo está asesorado por médicos, psicólogos, educadores, abogados y filósofos para compartir información y actividades formativas para ellos. Te invitamos a compartir nuestros artículos y a estar informado en nuestra página de Facebook.

 

Lorena Morales es psicóloga clínica, psicoterapeuta y tanatóloga, especialista en terapia individual, pareja y familia. Fundadora de Blueprint Human Consulting a través de la cual también brinda asesoría en desarrollo organizacional a instituciones y empresas. lorena@blueprint.pro. www.blueprint.pro