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por: Lorena Morales

“El hombre nace libre, responsable y sin excusas” 

Jean-Paul Sartre

La resiliencia, o adaptación positiva ante la adversidad, es un concepto que en los últimos años ha cobrado una gran importancia. Se ha estudiado principalmente en niños, intentando entender cómo éstos, conforme van creciendo y convirtiéndose en adultos, son capaces de sobrevivir y superar adversidades, a pesar de vivir en condiciones difíciles, ya sea pobreza, violencia intrafamiliar, enfermedad de los padres o cualquier otro tipo de situación que pone a prueba la estabilidad de su desarrollo.

     Lo que se ha encontrado, es que existen ciertas características que se repiten en las personas emocionalmente resilientes.  A nivel individual, algunas son el conocerse a sí mismos, tener autonomía, autoestima, equilibrio emocional y autocontrol.  En el plano familiar, poseen una estructura que brinda apoyo y al menos se cuenta con la presencia e influencia de un adulto cercano.  A nivel social, existen redes de apoyo, lazos afectivos y efectivos, y un sentido de comunidad.

     Existen importantes ejemplos de personas que en el pasado han resistido y salido triunfantes de situaciones límite.  Algunos casos notables son el de Nelson Mandela, quien tras 27 años en prisión, llegó a ser presidente de Sudáfrica y dar triunfo a la lucha por la integración racial en su país; Víctor Frankl, sobreviviente del holocausto nazi que aportó al mundo la logoterapia; Anna Frank, que dio ejemplo del poder de la esperanza y actitud positiva ante el horror de la guerra; así como muchos otros que han sabido que sus vidas son valiosas y han tenido un gran ideal que les daba sentido.  En todas estas historias, destacan la capacidad de tener compasión y perdonar, lo que les generó una gran libertad y alegría que, a su vez, contagiaron a otros.

     En la actualidad, también tenemos ejemplos de grandes líderes que decidieron salirse de su zona de confort y han llegado muy lejos gracias a su resiliencia.  Elon Musk, líder de compañías como Space X y Tesla, se ha distinguido por su capacidad de tomar grandes riesgos, de asumir los errores como experiencias que solo lo animan a perfeccionar más sus creaciones y demostrar que si hay un sueño, no hay límites.

     Jeff Bezos, dueño de Amazon, también practica buenos hábitos en la línea de la resiliencia, como cuidar las horas de sueño, la disciplina en el trabajo, el hacer tareas domésticas, que bien pudieran hacer por él, como lavar platos, y que promueven además un pensamiento creativo.

     Como padres, podemos fomentar la resiliencia en nuestros hijos, trabajando primero en nuestro crecimiento personal, para poder modelarles a ellos un mejor manejo de nuestra ansiedad y abordaje de frustraciones y dificultades en nuestra vida. Por ejemplo, enseñar a estar enfocados en el aquí y el ahora, con lo que evitamos estar dándole vueltas a preocupaciones que tienen que ver con el pasado o el futuro y que sólo nos consume energía valiosa.

     El mensaje principal que podemos transmitir es que todos tenemos capacidad de responder y adaptarnos a situaciones difíciles que se van presentando, y que no estamos solos, sino que podemos apoyarnos y transformarnos como parte de una comunidad.

¿Qué podemos hacer para inculcar resiliencia?

  1. Trabaja en la relación. Una relación fuerte será el mejor cimiento para que tus hijos puedan sobreponerse a las adversidades. Comunica claramente que puedes manejar cualquier cosa que te cuente, para que no sienta que tiene que protegerte de malas noticias.
  2. Se paciente. Escucha con una mente abierta. No quieras arreglar las cosas en el momento porque quieres que deje de sentirse mal y cambie sus percepciones rápidamente.
  3. Apoya a tu hijo, no a su ansiedad. Ayuda a que sienta valor ante una situación que le preocupe, a que pueda sobrepasarla exitosamente.
  4. Ten cuidado de no promover su ansiedad. Es muy bueno que hablen de sus emociones, pero cuida las preguntas que le haces. Por ejemplo, no le digas ¿te sientes ansioso? sino, ¿cómo te sientes de ir hoy?
  5. No trates de terminar con toda la ansiedad. La ansiedad es buena en el nivel que nos permite tomar acción. Ayúdale a identificarla y saber que a lo mejor no va a salir todo bien, pero él va a poder sobrepasarlo.  A que sea su aliada, y no algo que lo paralice.
  6. Modela la resiliencia. Ayúdale a ver cuando tengas una dificultad, cómo te genera ansiedad, pero también cómo la manejas y resuelves el problema.
  7. Ayúdalo a que él mismo encuentre las respuestas, con tu ayuda. Repasa una situación que le sea estresante y qué puede hacer si lo peor ocurre. (Si llegas tarde a recogerlo o si se pierde).
  8. Deja que ellos hablen de su ansiedad y tú de la tuya. Cada quien puede experimentar el estrés de forma diferente.  Por ejemplo, si les gritaste o te impacientaste asume tu responsabilidad, pide perdón y explícales porqué te paso eso y qué hubieras podido hacer diferente.
  9. Enséñales el lenguaje. Redefine o redirecciona sus emociones y sus pensamientos: Un “problema” puede convertirse en un “reto”; “estar ansioso y odiando una situación” a “estoy un poco ansioso, pero sé que va a ser un reto y lo voy a sacar adelante bien”.
  10. Relativiza los problemas. Pon a consideración aspectos que atenúen su importancia. Enseña a ser compasivos. Cambia el foco y saca lo positivo de la situación.
  11. Plantea preguntas valiosas. No preguntes ¿porqué? Sino ¿qué puedo hacer a partir de ahora?, ¿cómo puedo convertir esta circunstancia en oportunidad?, ¿para qué pudo haber ocurrido esto? “Si quieres obtener respuestas correctas, hazte las preguntas adecuadas”.
  12. Reconoce y señálale cuando haga algo valiente. El estar enfrentando situaciones que generan ansiedad requiere mucho valor, reconócelo aunque sea algo muy pequeño.
  13. Escribe. El hábito de escribir sobre pensamientos y emociones que nos preocupan, es una herramienta poderosa de trabajo personal para superar los obstáculos. La escritura brinda una perspectiva más amplia y libera parte de la tensión por lo que puede dar paso a mejores soluciones.
  14. Busca un tutor o adulto que sea un apoyo para tu hijo. En ocasiones, sobre todo cuando se van acercando a la adolescencia, nuestros hijos pueden encontrar un apoyo más atinado en personas externas a la familia: un tío, un padrino, un maestro… ayúdalo a identificar y hacer crecer su red de apoyo.
  15. Ve la vida con humor. Reírse de situaciones difíciles, puede liberar tensión y dar pie al pensamiento creativo y a encontrar mejores soluciones.
  16. Se optimista realista. Se trata de observar la realidad, pero buscando los mejores escenarios.

 

     Es importante mencionar que, si tu intuición te indica que tu hijo está deprimido o en serios problemas, presta atención y busca ayuda externa.  Se puede tener la fortaleza para salir de algunas situaciones pero para otras se requiere buscar un profesional que pueda dar un apoyo más adecuado.

     Finalmente, recordar que el objetivo que estamos buscando es descubrir nosotros y transmitir a nuestros hijos que, juntos, podemos sobrevivir las desilusiones y decepciones de la vida no solo intactos, sino más fuertes y sacándole provecho para el futuro.

     Como plataforma educativa que promueve los derechos de los niños, Pequeñ@s Ciudadan@s busca ayudar a conocer y fomentar el derecho a la salud emocional. Nuestro equipo está asesorado por médicos, psicólogos, educadores, abogados y filósofos para compartir información y actividades formativas en cultura de la legalidad a los niñ@s. Te invitamos a compartir nuestros artículos y a estar informado en nuestra página de Facebook.

 

Lorena Morales es psicóloga clínica, psicoterapeuta y tanatóloga, especialista en terapia individual, pareja y familia. Fundadora de Blueprint a través de la cual también brinda asesoría y capacitación a familias e instituciones educativas.