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por: Ana Fabiola Medina

Palabras clave: Juego, representación, reglas, modelo de la realidad.

 

La suerte cae en Mario quien, resignado, se voltea contra el muro y empieza una cuenta regresiva a partir de 10. Casi en el acto, una parvada de niñas y niños salen disparados en todas direcciones. Vista a distancia, la escena parece un caos, pero no es así. Los pensamientos y acciones de cada uno de los participantes están dirigidos por las reglas de su juego de las escondidas: No se puede salir de la cuadra que rodea al parque, él que lo hace ya no juega. Brincar la barda de la casa de doña Elisa está prohibido. La última vez se enojó tanto porque pisaron sus flores, que exigió a los padres de Elena y Juan (los que se atrevieron a hacerlo) que los castigara y no pudieron salir a jugar por una semana. Tampoco se puede entrar a la casa abandonada, aunque tiene escondites increíbles. Una vez Jorge se atrevió y salió despavorido. Asegura que una voz siniestra le llamó por su nombre: Jorgee… Jooorgeeee… Fue el primero en ser encontrado y perdió.

     El juego es una manera natural de aprender en la infancia por lo que las actividades lúdicas son un recurso valioso para la enseñanza. Pero no sólo se trata de que los alumnos se diviertan, para que las actividades que diseñamos logren un aprendizaje significativo debemos entender su estructura. La teoría del juego identifica: espacio, tiempo, regla, representación y movilidad como sus elementos básicos. Si reflexionas un poco, es fácil que los distingas en los juegos que acostumbras. Por ejemplo, en las escondidas el espacio puede cambiar, pero es una de las principales reglas señalarlo antes de empezar. La movilidad está en las variaciones que las reglas permiten a las acciones. En este caso es la creatividad de cada participante para esconderse y su osadía de salir, correr y llegar antes que el buscador a tocar base. Como representación entendemos lo que se pone en escena, su alegoría. En las escondidas, por tratarse de un juego de más de 500 años de antigüedad, sería difícil determinar a qué hace alusión. Quizá su persistencia se deba a que saber esconderse bien puede ser determinante para la supervivencia. Para el ratón, lo es y en ciertos casos humanos lo ha sido.

     Es importante hacer un análisis profundo de cada uno de los elementos de la estructura del juego. En esta entrega quisiera que nos detengamos en la relación que existe entre representación y reglas. Aún cuando no conocemos con precisión el origen del juego de las escondidas, lo seguimos jugando gracias a sus reglas. Las reglas aseguran la repetición del juego, sin embargo, deben permitir cierta flexibilidad para la creatividad de los jugadores. Uno de los encuentros más valiosos de mis lecturas sobre la teoría del juego ha sido la siguiente aportación de Yuri Lotman. Este autor afirma que el juego es un modelo de la realidad.

     “El juego es un modelo de la realidad de un tipo particular. Reproduce determinados aspectos de la misma traduciéndolo al lenguaje de sus reglas. De aquí el significado educativo y de entrenamiento de los juegos hace ya tiempo reconocido por psicólogos y educadores” (Lotman, 2011).

     Esto es algo que la infancia intuye, lo podemos observar en todos sus juegos. Sólo detente a mirar un poco: cuando un niño juega a ser el doctor, todo lo que ha observado de su modelo de doctor (el doctor de su experiencia): su conducta, palabras, vestimenta, objetos, etc, funcionan como las reglas que traslada a su juego y lo hacen posible.

     Saber esto es esencial para el diseño de nuestras actividades lúdicas y es sencillo llevarlo a la práctica. Pensemos que necesitas que los alumnos aprendan a caminar de manera segura por las calles de la ciudad. ¿Cuáles son las reglas y cómo pueden ser observadas? Para recrear nuestro modelo tenemos muchos elementos que también son gráficos atractivos: señalamientos de tránsito, semáforos, ciertos espacios de la calle como las esquinas y las cebras peatonales, obras en construcción, etc. Con todo esto ya hay material suficiente para armar nuestro juego. Puede ser desde un juego de patio, dibujando con gises de colores ciertas áreas para ser recorridas de determinadas maneras o hasta crear un juego de mesa con tablero, tarjetas, fichas, retos, etc. Es importante que consideres los objetivos y el desarrollo de la actividad antes de pretender aplicarlo con tus alumnos, además de buscar el momento más apropiado. Para esto recomiendo que realices una ficha de actividades donde incluyas: Título de la actividad, a quién va dirigida, edades, objetivos, materiales y desarrollo.

     En mi ficha de actividades asigno un espacio para anotar mis observaciones y otro para la reflexión. De esta manera, puedo valorar los resultados de la actividad y pensar en modificaciones o variaciones. En el caso de un juego para recorrer de manera segura las calles de la ciudad, creo que también es importante que niñas y niños aprendan a identificar señales de peligro como alcantarillas abiertas, baldíos y algunos símbolos que marquen calles o barrios poco seguros para ellos: grafitti, anuncios de bares, etc.

     Cualquiera que sea el modelo de la realidad que elijas para crear tus actividades observarás que los alumnos se apegan a las reglas sencillamente porque ¡quieren jugar! De esta manera, no sólo aprenderán la dinámica y con ello sus objetivos, sino que modelarán su propia conducta para aprehenderlos (esto es: los harán suyos) de manera significativa, pasando de la interacción a la internalización. Según otro gran teórico del juego, Lev Vigotsky, la internalización es a lo que toda enseñanza debe aspirar. Prometo retomar sus valiosos aportes en otra oportunidad.

  • Lotman, Y. (2011) Estructura del texto artístico. Madrid: Akal.

Ana Fabiola Medina es Poeta visual, es Licenciada en Psicología con Maestría en Artes y Doctorado en Filosofía por la UANL, formación que le permite acercarse al arte desde otras perspectivas: como investigadora del proceso creativo y la experiencia del arte; escribe e ilustra Barcos de Papel, publicación de la Casa Universitaria del Libro, UANL con distribución gratuita en hospitales del estado. Desarrolla e imparte cursos y talleres en los diferentes espacios del Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León (CONARTE), de la Dirección de Cultura de la UANL y de la plataforma en línea del Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO). Docente Facultad de Artes Visuales (UANL). Promotora cultural y voluntaria en el Hospital Materno Infantil donde desarrolla el programa: Arte, juego y salud, con el taller de juguetes de artistas y la pintura de murales en las área de pediatría.